"Los Simpsons" es una de las series animadas más famosas de la televisión mundial y eso no lo voy a descubir en esta nota. Su lenguaje irónico no deja de llamar la atención, pues siempre he pensado que son "monos" disfrazados para niños con una fuerte crítica social, por lo cual están cuidadosamente elaborados desde una perspectiva analítica.
Una de sus críticas esenciales apunta a la religión. La sociedad norteamericana tiene fuertes raíces puritanas donde confluyen diversas corrientes evangélicas, como la bautista, metodista, presbiteriana, entre otras. He ahí que el cristianismo posea una posición importante dentro de la sociedad estadounidense.
La First Church of Sprinfield es la muestra gráfica de lo que sucede en "América" -como dicen los estadounidenses- en la clásica iglesia de corte tradicional.
Analizando personaje por personaje obtenemos:
- Homero sólo tiene palabras para Dios en sus minutos de angustia, aunque rápidamente pasa de la desesperación a su clásica idiotez-simpatía-inocencia.
- Bart, a pesar de ser un "pequeño demonio" durante toda la semana, se viste con su mejor tenida dominguera, corbata, chaqueta, se peina y va a la iglesia.
- La única que los anima a ir cada domingo es Marge, quien parece no cuestionar nada e intenta llevar un cristianismo más auténtico.
-En tanto, la pequeña y sabelotodo Lisa deambula entre un Martin Luther King y Gandhi, siendo la más ecléctica.
Pero las críticas comienzan desde la cabeza: el pastor Alegría representa la autoridad eclesiástica que no tiene un verdadero llamado al servicio. Su señora es la encargada de difundir los rumores, y su hija es una "mosquita muerta".
Todo Springfield llega el domingo a la iglesia. Es un rito, pues allí continúan los chismes o se comienzan a difundir. El creador de la serie parece conocer muy bien esta realidad, por lo que sus dardos apuntan de una manera certera.
Pero también se muestra el otro extremo a lo que es Homero, caricaturizado con Ned Flanders, quien siempre intenta ser un buen cristiano y pecar en lo más mínimo. Sin duda que no queda bien parado, pues a pesar de ser un gran vecino, un buen trabajador, mejor amigo, padre ideal y perfecto esposo, es mostrado como un santurrón.
El sarcasmo envuelve la religión de los Simpsons. La crítica es ácida contra todo lo que representa la iglesia y sus componentes. Como TODO ABSOLUTAMENTE TODO es criticado por la serie, Homero continuará yendo cada domingo, Bart seguirá arreglándose de chaqueta y corbata y el reverendo Alegría llevará un pastorado a medias. ¡GRACIAS A DIOS QUE SE TRATA SÓLO DE DIBUJOS ANIMADOS!





















CÓM
CÓMO ESTÁS TOTO, QUE BUENA LO DEL BLOG
El artículo es excelente. Felicitaciones. Él estudio de los personajes es muy bueno, pero faltó el análisis a Flanders. ¿Por qué es presentado como un protestante exagerado?
Según uno de los capítulos de la serie, cuando niño era bastante inquieto, una suerte de Bart pero iperactivo. Resulta que en el médico le asignaron como terapia una gran cantidad de palmadas, razón por la cual cambió, se calmó y adoptó todo lo que le inculcaron. ¿será que se postula que es alguien a quien se reprimió y que acepta su credo en forma automática y sin un mayor análisis? Interesante, quizás falta un poco de crítica y autocrítica al interior de las religiones. Es un poco extraño cuando de pronto tienes que aceptar absolutamente todo lo que postula un credo, una denominación e incluso sólo un pastor. Quizás se están saltando un paso.